Medicina estética

Toxina botulínica

La primera aplicación clínica de la toxina botulínica se remonta a la década de los setenta en el tratamiento del estrabismo ocular. Desde entonces se han descrito numerosas indicaciones, sobretodo en el ámbito de la neurología, pero también el campo de la medicina estética. De hecho, la administración de toxina botulínica tipo A está considerada como uno de los tratamientos más eficaces para la eliminación de las arrugas faciales.

¿Dónde actúa la toxina botulínica?

La toxina botulínica se usa para el tratamiento de las arrugas faciales y del cuello debido a la expresión y a la mímica facial. También es un tratamiento útil para el exceso de sudoración de manos, pies y axilas (hiperhidrosis).

toxina botulínica

Zonas de aplicación

Las zonas de aplicación facial y cervical son todas aquellas que presentan arrugas por contracción de los músculos de la zona a tratar:

  •          Arrugas frontales.
  •          Descenso de las cejas (“cara triste”).
  •          Arrugas periorbitarias (“patas de gallo”).
  •          Arrugas del entrecejo.
  •          Arrugas de la raíz nasal.
  •          Arrugas del labio.
  •          Arrugas provocadas por el descenso de la comisura labial.
  •          y, bandas verticales del cuello.

Forma de administración

Todos los tratamientos con toxina botulínica se realizan de acuerdo con las recomendaciones efectuadas por la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética. Se basa en la administración de inyecciones de toxina botulínica con aguja muy fina y en pequeñas gotas, de forma superficial en la zona a tratar.

Frecuencia de tratamiento

La frecuencia de administración dependerá de los deseos de la paciente  una vez empiecen a desaparecer los efectos de la toxina botulínica y su tolerancia a la reaparición de sus arruguitas. El efecto del tratamiento con toxina botulínica no es inmediato ni permanente y su desaparición es progresiva. De hecho, su efecto empieza a notarse pasados 2 y 8 días desde la administración, viéndose el efecto máximo alrededor del día 15.  Su duración media es de 6 meses, siendo las frecuencias de administración más frecuentes entre  entre 4 y 8 meses.

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