Cirugía Plástica, estética y reconstructiva
Tras una intervención de mentoplastia, es relativamente común que algunos pacientes experimenten cierta dificultad para sonreír con normalidad durante las primeras semanas del postoperatorio. Esta sensación suele deberse a la inflamación, la tensión en los tejidos blandos o la adaptación del cuerpo a la nueva posición del mentón, especialmente si se ha colocado un implante o se ha realizado una cirugía de deslizamiento óseo.
Durante los primeros días, los músculos de la zona inferior del rostro —particularmente el músculo mentalis y los músculos que intervienen en la movilidad del labio inferior— pueden estar inflamados o con movilidad limitada, lo que puede afectar momentáneamente la expresión facial. Además, el cuerpo necesita tiempo para adaptarse a los cambios anatómicos, lo que puede generar una sensación de rigidez o tirantez al intentar sonreír.
En la mayoría de los casos, esta limitación es temporal y mejora de forma progresiva conforme avanza la recuperación. A partir de la tercera o cuarta semana, muchos pacientes comienzan a recuperar la movilidad y expresividad facial. Es importante seguir las indicaciones postoperatorias, evitar gesticulaciones excesivas durante los primeros días y, si es necesario, realizar ejercicios faciales suaves según las recomendaciones del especialista.